Las enseñanzas de Mazarino

Leo en el “Breviario de los políticos” del Cardenal Mazarino (siglo XVII):

“No te dejes llevar por un arrebato de ira contra alguien, porque una y otra vez acabarás por descubrir que lo que te han contado de esa persona es mentira. Si hasta ese momento das rienda suelta a tu ira, al final serás tú el perjudicado.

AKG_326000“Si te ofenden, lo mejor es que actúes como si no hubiera pasado nada, porque las disputas sólo generan disputas, y ya no tendrías paz. Y aun en el caso de que resultaras vencedor, esa victoria sería peor que una derrota, ya que durante ese tiempo te habrías ganado el odio de muchos.

“Si te lanzan una pulla, la mejor respuesta es demostrar que has percibido perfectamente la ironía, o incluso la mala intención de lo que te han dicho, y a la vez hacerte el ingenuo respondiendo sólo a las palabras y no a la idea de fondo. Después, finge tener la mente ocupada en otras cosas”.

Curiosos consejos de este político de origen italiano, regente en Francia durante la niñez de Luis XVI, en este descarado y cínico manual para políticos y hombres públicos.

(Mazarino, Julio, Breviario de los políticos, Acantilado, 2007)

MAMARRACHO

24369_main_full“Esto es un mamarracho”, dice un amigo airado. Su expresión es de hastío y esconde un gesto que más bien me parece de derrota, cuando no de impotencia. Y cuando vuelvo a casa, después de la tensa conversación que la parroquia desató esta tarde en el tabanco, no paro de dar vueltas a la expresión. El diccionario de la RAE me devuelve el sentido de la palabra. Tiene dos accesiones para nuestros ilustres académicos. La primera define la palabra en estos términos: “Figura defectuosa y ridícula, o adorno mal hecho o mal pintado. Llámase también así a otras cosas imperfectas, ridículas y extravagantes”. La segunda define al mamarracho como “hombre informal, no merecedor de respeto”. Por el contexto de la conversación, hace apenas un momento presenciada y que no tenía el valor científico de una encuesta por la escasez de la muestra, pero que, sin lugar a dudas expresaba el sentimiento que embargaba a mi amigo y a los contertulios presentes que alguna que otra tarde se refugian en un bar con aire acondicionado para poder expresar lo que piensan sin cortapisas y a pesar de que la audiencia que le presta atención es exigua, es decir, uno, que soy yo, pues bien por el contexto y por su desarrollo entiendo que empleaban el término en sus dos accesiones. Unas veces cargaban las tintas sobre la primera y, con frecuencia, usaban la segunda.

Esto es un mamarracho y deduzco que lo es porque éstos son unos mamarrachos. Por ahí transitaba el intercambio verbal que desahogaba el desánimo ante un panorama que ya no convencía a estos amigos y del que estaban harto. Y es que, no salimos de Guatemala cuando ya entramos en guatepeor. ¿A ver quién da más? Y así rompemos los límites de la paciencia, del aguante y de la hartura de todo lo que pasea impúdicamente por los foros políticos. Y es que la gente está hasta la punta del pelo y piden seriedad y sentido común hallando por respuesta una frivolidad que espanta al más pintado. Y el vaso de la paciencia se va colmando y el clamor eleva la discusión a tonos que no me gustan pero que son irremediables. “Éstos son unos mamarrachos”, repiten; “esto es una mamarrachada”, aseveran. Y entre pitos y flautas se nos acaba la tarde con  una sensación de desasosiego que a mí me espanta, me preocupa y me deja un amargo sabor de boca que ni el fresco amontillado, que a sorbos cortos me llevo hasta mis labios, logra desterrar. Así está el panorama, aunque me pese a mí, aunque a muchos les pese. Y es que el espectáculo que algunos están dando no pueden producir zanahorias donde se siembran de continuo patatas y más patatas. Y la esperanza de que venga alguien a sembrar cordura, honestidad y buen hacer en este batiburrillo de impertinencias es la única salida que me queda.

Y hay que tener muchos reaños y una dosis de esperanza como la que muchos albergamos para admitir que algunos mamarrachos nos vayan a sacar de estos charcos que nos llenan de barro los zapatos. Rectificar es de sabios, lo mejor ya nos lo merecemos, y si mientras, los mamarrachos se adecentan, mejor que mejor. Falta hace.

ESPERPENTO

untitledPues digamos que  se entiende que es «un género literario que se caracteriza por la presentación de una realidad deformada y grotesca y la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula». Buena definición para los tiempos políticos que vivimos. No sé si el esperpéntico espectáculo que están dando nuestros “líderes” (perdón por el mal uso del término) es un género literario; desde luego, teatro le echan una barbaridad. Y los mareadores de perdices encantados de tenernos entretenidos. Lo peor de todo es que las entradas a este bochornoso espectáculo nos van a salir por un ojo de la cara. Y digo nos van a salir, porque las pagaremos los demás. Ellos están tranquilos porque si la recompensa va a ser la del Señor Soria, que se está llevando 4.644 euros mensuales, a lo mejor les compensa seguir dando otra vuelta al tiovivo y así nos tienen mareados a todos. Y vuelta a empezar.

ESTAR HASTA EL MOÑO

moño“Estar hasta el moño“. Dícese del español que desayuna cada mañana con un nuevo caso de corrupción política. Que ya sea de un lado, ya sea de otro, aquí no pasa nada o casi nada, pero lo que desde luego no pasa es que nos devuelvan lo robado. Del español que está cansado de que le mareen la perdiz que traen los políticos que les han tocado y que además le pasen a él la factura de sus desaguisados. Dícese del español cansado de mentiras, de postureos estúpidos, de riñas de colegio, de digos cuando se dijeron diegos, de varas de medir de tamaños diferentes para cosas similares y de que nos traten como una masa estúpida que les importa un bledo

PEOR QUE BURROS

burro-5Sigo con Erasmo de Rotterdam: “Quienes cuidan de los suyos en la misma medida en que conviene a sus propios intereses, éstos ponen a sus ciudadanos en el mismo lugar que la mayoría de los hombres a sus caballos y asnos, pues también aquéllos cuidan de sus animales, pero miden todo cuidado según su provecho, no el de los ciudadanos, Por lo demás, quienes desuellan al pueblo con su rapacidad o lo despedazan con su crueldad o lo exponen a todos los peligros a causa de su ambición, estos tienen en menos consideración a los ciudadanos libres que el vulgo a los jumentos comprados o los maestros de gladiadores a sus adiestrados”. ¿No sé por qué me suena tanto esto?

LA MADUREZ ESTA DE VACACIONES EN LA CLASE POLÍTICA

sesion_plenariaEsto lleva unos días pareciendo un patio de colegio. Y, por favor, no se ofendan los colegios. Es que he tratado de seguir la evolución de ese circo que se nos está montando en esta resignada España que sueña con que surja alguna vez un político maduro y que se encuentra con esta serie de mediocres que pasan de nosotros y que no se sabe qué pretenden. Unas buenas dosis de madurez no les vendrían mal. A todos, y cuando digo todos, digo todos. Porque me juego lo que sea a que no leyeron a Erasmo, ni recibieron en sus respectivos partidos la educación propuesta por el humanista, ni les cupo en sus cabezas la posibilidad de enterarse la propuesta de pacto del de Rotterdam: «Al establecer pactos, como en los demás asuntos, el buen príncipe [el gobernante] no mirará más que por el bien público. Cuando se trata de que los príncipes obtengan ventajas personales vulnerando los intereses del pueblo, el pacto no debe llamarse tal, sino conspiración. Quienes piensan así dividen al pueblo […] y donde esto sucede no existe la república». Y mientras tanto, estos impresentables mirándose el ombligo y pasando olímpicamente de los que estamos condenados a padecerlos. La sensatez y la madurez, están en la playa y han cerrado por vacaciones sus actividades. La factura la pagaremos los demás y el cabreo por la inoperancia y el pasotismo, nos saldrá por las orejas sin una idea sensata que llevarnos a la boca.

LA LUCIDEZ DE ERASMO DE ROTTERDAM Y EL DIRIGENTE POLÍTICO

200px-Holbein-erasmusLa actualidad de Erasmo de Rotterdam. Pensamientos acertados y geniales para todos los tiempos. Vuelvo a leer su “Educación del príncipe cristiano” en este verano de calores exageradas y desvelos impertinentes.  Resume y enseña. ¿En qué se diferencia un príncipe- y entiendo que quiere definir con ello al buen gobernante- de un tirano? «Este último busca su provecho, aquel el de la república. El príncipe, al deliberar sobre cualquier asunto, siempre tiene en cuenta si conviene a todos los ciudadanos. El tirano considera si le es provechoso. El príncipe, incluso cuando se ocupa de sus asuntos, mira princ8ipalmente el beneficio de los suyos. Por el contrario, el tirano si alguna vez se porta bien con los ciudadanos, lo hace para su propia utilidad.

«Quienes cuidad de los suyos en la misma medida en que conviene a sus propios intereses, éstos ponen a sus ciudadanos en el mismo lugar que la mayoría de los hombres a sus caballos y asnos,  pues también aquéllos cuidad de sus animales, pero miden todo cuidado según su provecho, no el de los ciudadanos. Por lo demás, quienes desuellan al pueblo con su rapacidad o lo despedazan con su crueldad o lo exponen a todos los peligros a causa de su ambición, éstos tienen en menos consideración a los ciudadanos libres que el vulgo a los jumentos comprados o malos maestros de gladiadores a sus adiestrados.».

El actual Erasmo de Rotterdan (1469-1536). A esta escuela habría que mandar a más de uno.


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