Archivo para 28 diciembre 2010

TAPONES Y CANALES

Los canales hacen posible que el agua circule y pueda fecundar los campos y que éstos produzcan frutos abundantes. Los tapones, las compuertas, frenan, sin embargo, el agua, imposibilitan la circulación y las tierras quedan resecan y estériles. Estancan el agua para mal de todos. La condición humana produce estas dos realidades. Hay seres humanos que son como esos canales generosos que dejan fluir la vida, y los hay que taponan, que ni comen ni dejan comer. A todo le ponen pegas, todo les parece mal, si no es producto de ellos mismos, enrarecen las relaciones y con tal de salir en la foto, impiden que los demás salgan. Es una de esas características perversas de la condición humana, que poseen quienes pasan por la vida sin la satisfacción de haber aportado algo a la sociedad, de haber enseñado algo, de haber ayudado al crecimiento. Existen en todos los sectores y son especialistas en ponerles pegas a todos. Hoy hace falta que el agua fecunde todos los campos y es de desear que este año que vamos a estrenar dentro de pocos días haga posible que muchos tapones se conviertan en canales. Para bien de todos

DIETA MEDITERRANEA

 Me lo ha pedido GRC, el periódico del Grupo Romero Caballero. Se trataba de iniciar una serie sobre productos típicos de la dieta mediterránea, desde la Historia y he escrito éste que ahora comparto también con los lectores de mi blog.

UN ACEITE CON HISTORIA

Seis mil años pesan sobre las espaldas del aceite de oliva desde que nos indican su existencia en Medio Oriente los vestigios arqueológicos. Años que han marcado la historia, la cultura, la medicina, la alimentación y la economía de la cuenca mediterránea. Los griegos lo unen en su mitología a la mismísima fundación de Atenas. La lucha de Atenea con Poseidón, para el control de la protección de la ciudad, que Zeus dirime en base a las aportaciones que cada uno de ellos haga a la ciudad y que termina por ganar Atenea tiene como protagonista y arma de su victoria al olivo. Zeus pidió que los contendientes aportaran el regalo más útil para la ciudad. Naturalmente, Atenea se presentó con unas ramitas de hojas verdes y plateadas, de frágil apariencia pero que pertenecían a un árbol fuerte y cuyo fruto tenía miles de estupendos usos: era capaz de resistir largos años, de producir frutos apetitosos y comestibles, y de los que se podía extraer un líquido que sazonara la comida, fuera medicinal y sirviera para alimentar las lámparas. La victoria de Atenea fue patente. Aquel oro verde se impondría en el mundo griego, sería exportado a Egipto y navegaría en sus naves y en las naves fenicias por toda la cuenca mediterránea. Así vinimos a conocer nosotros el olivo, su fruto, y su extraordinario aceite. Pero fueron los romanos, los que, en esta rica Bética, extendieron su cultivo en dimensiones tan importantes, que desde aquí se comenzó a exportar el rico aceite andaluz a Roma. Los barcos repletos de ánforas de aceite de la Bética, cruzaban el Mediterráneo hasta la capital del Imperio. Tanta fueron las ánforas llegadas a la capital que el actual monte Testaccio no es sino la acumulación de ánforas descartadas llegadas de provincias como la Bética y que terminaron formando –tal era la cantidad- esta colina artificial en Roma. En tierras andaluzas, las bases de esa riqueza estaban puestas. Los árabes, algunos siglos después, introdujeron nuevas variedades y extendieron su cultivo. Recuerda, en pleno siglo XII, el andalusí Abu Zakariyya, que en Sevilla escribió su Libro de la Agricultura, los hermosos olivares del Aljarafe. Y es que, desde entonces, en estas tierras usamos palabras como aceite y aceituna. Aceite no es sino la palabra heredera de la árabe “al-zait” que significa “jugo de la aceituna”. Y fuimos tan insanos e ignorantes, cuando culturas como la judía o la musulmana fueron desterradas de la península, que sustituimos el sano y nutritivo aceite por la manteca de cerdo. Afortunadamente, las aguas siempre vuelven a su cauce y la recuperación de nuestra extraordinaria dieta mediterránea, ha traído nuevamente a nuestra cultura y a nuestra mesa, ese elemento esencial de nuestra alimentación, sano donde los haya y de rico paladar.

DESDE EL CIELO BRILLÓ UNA LUZ

Obra en madera de mi amigo el artista italiano Roberto Cipollone "Ciro"

Leo en el Protréptico, de Clemente de Alejandría, un escritor del siglo II, un texto que me evoca la Navidad, que no es sino Natividad de Cristo.

“Desde el cielo brilló una luz sobre nosotros, que estábamos sumidos en la oscuridad y encerrados en la sombra de la muerte; luz más pura que el sol, más dulce que la vida de aquí abajo. Esa luz es la vida eterna, y todo lo que de ella participa, vive, mientras que la noche teme a la luz y, ocultándose de miedo, deja el puesto al día del Señor. El universo se ha convertido en luz indefectible y el occidente se ha transformado en oriente. Esto es lo que quiere decir la nueva creación: porque el sol de justicia que atraviesa en su carroza el universo entero, recorre asimismo la humanidad, imitando a su Padre, que hace salir el sol sobre todos los hombres y derrama el rocío de la verdad”.

Confieso que me gusta, de vez en cuando,  pasear por las páginas de estos autores primitivos, porque siempre me gustó ir a las fuentes y porque también es memoria histórica de occidente. En el más exacto y mejor sentido del término. Y éste, concretamente, es un canto a la luz y a la esperanza y no a esa suerte de convencionalismo –hipócrita en muchas ocasiones y puro decorado- que hemos dado en llamar espíritu navideño.

UN ENSAYO BUSCA LA FELICIDAD DEL SER HUMANO A TRAVÉS DE LA GRAMÁTICA

Mi amigo José María Arevalo me envía una información que, con sumo gusto, comparto en esta página, porque la considero de interés para sus lectores:

“La editorial Almuzara acaba de publicar un curioso y original ensayo titulado El libro de la gramática vital del lingüista José Carlos Aranda. En él se reflexiona sobré cómo la lengua condiciona nuestra percepción de la realidad y cómo puede llegar esto a condicionar nuestras vidas. A partir de ahí, el autor establece el paralelismo que existe entre la lengua y la propia vida hasta comprender las claves que inevitablemente rigen nuestra existencia y debemos aceptar, primero, y usar correctamente, después, para poder aspirar a ser felices.

 El libro de la gramática vital no es un libro de gramática al uso, sino un diálogo con el lector a través de reflexiones que se encuentran estructuradas en dos vertientes: la primera, comprender cómo la lengua –sus unidades y niveles- condiciona y puede determinar nuestro pensamiento y nuestra percepción de la realidad, y la segunda, cómo podemos usar esos conocimientos para ser más felices en la vida.

¿Qué sentido tiene mi vida?, ¿se puede ser feliz?, ¿alguien me entiende?, ¿qué estoy transmitiendo a mis amigos, a mis padres, a mis hijos?, ¿por qué me siento solo?, ¿por qué no logro lo que me propongo?, ¿por qué todas las puertas se me cierran?, ¿cómo puedo tener éxito?, ¿qué es el éxito?, ¿por qué no encuentro el amor en la vida?. Según Aranda, todos nos hemos hecho y nos hacemos estas mismas preguntas cada día, pero, “¿existen respuestas?”. Esta es la cuestión que intenta analizar, desmenuzar y responder este ensayo, un tratado sobre el arte de vivir.

 ¿Y qué tiene que ver la gramática con nuestra vida? ¿cómo puede sernos útil un conjunto de profusas y oscuras leyes gramaticales en nuestra lucha cotidiana?, “pues mucho más de lo que nos podemos creer”, argumenta el ensayista . “Nuestros actos están determinados por nuestros pensamientos y nuestros pensamientos los formulamos con palabras, frases, oraciones… hasta el punto de que, con frecuencia, resulta difícil discernir si la lengua que aprendemos en la infancia condiciona nuestro pensamiento y nuestra conducta, o es al contrario”.

“Imagina que estás escribiendo una novela. Y ahora, imagina que la novela que estás escribiendo no la redactas con palabras, sino con tus propios actos. Imagina que eres tú mismo el protagonista de esa novela y que ese relato es tu propia vida. Si existe un conjunto de reglas, una gramática, que te ayuda a redactar mejor, de tal forma que lo que escribes tenga un sentido para ti mismo y para quienes te rodean, de la misma forma, cabe pensar que existe una gramática que puede ayudarte a comprender mejor esas unidades de comportamiento y cómo redactar tus actos para que tu vida cobre un sentido pleno. Este es el principio que inspira esta obra”, relata este doctor en filología hispánica en su libro. Es un libro que afirma que podemos ser felices si aprendemos a “vivir” y no nos limitamos a “ser vividos” en la sociedad actual.

 Todo el libro, página a página, supone una reflexión sobre cómo lograr dotar de sentido nuestra vida, cualquiera que sea nuestra personalidad o nuestra vocación existencial a través del conocimiento de la gramática. En el diálogo que se establece entre el lector y el autor, el profesor propone actividades que ayuden al usuario de este ensayo a descubrir en sí mismo cuál es su escala de valores, qué es realmente importante en su vida o cómo gestionar sus sentimientos o su tiempo.

 José Carlos Aranda Aguilar nació en Córdoba en 1957. Es Doctor en Filología Hispánica y autor de diversas monografías, como su “Narrativa andaluza del siglo XIX”, publicada en 1989. Profesor de Lengua Española y Literatura desde 1980, corrector de Selectividad y miembro de tribunales de oposición, su extensa experiencia como corrector de pruebas la plasmó en “Cómo se hace un comentario de texto” (Berenice, 2009). Asimismo es autor de numerosos artículos de crítica literaria y análisis lingüístico, de manuales prácticos de sintaxis y del muy celebrado “Manual de Ortografía y Redacción” (Berenice, 2010), obra de consulta y referencia para profesionales de cualquier ámbito.

LA NAVIDAD DE LA ESPERANZA

Hora es ya de comenzar a felicitar las Navidades a cuantos me hacen el honor de visitar estas páginas. Lo hago con este poema, extraido de mi libro de poesía “El Libro de la Fuente de los Arrayanes”, editado en el año 2000, y que hoy quiere ser un poema de esperanza en unos tiempos difíciles y oscuros como los que nos toca vivir. Va acompañado de un dibujo de la artísta Ángeles Aliaño. Con ello deseo a todos una Feliz Navidad, llena de esperanzas, que falta nos hacen.

Dibujo de Ángeles Aliaño

Cuando el alba rompía

con su garra de luz

las entrañas oscuras de la noche,

sobre el verde azulado

de los campos de olivos,

las nubes dibujaron

un lienzo gris de pliegues

que arrugaban el cielo.

Y, con razón, pensamos

que allí acababa el día,

que era frontera y linde

y que hasta la lejanía estaba limitada.

Sin embargo, a lo lejos,

los pájaros cantaban.

EL CONSEJO DE EPÍCTETO

Hablábamos ayer con algunos amigos del daño que hace a la vida social el extendido deporte de querer ocuparse de los asuntos ajenos para alimentar corrillos en los pasillos de la ciudad, de las empresas, de las instituciones. Y tanto se ha asentado socialmente la práctica desde la estúpida cátedra de programas televisivos que para deleite de aburridos hace furor en las audiencias, que dan a esta barbarie antisocial carta de ciudadanía. Y como nos faltan líderes auténticos, terminamos imitando a estos personajillos. Si a eso le añadimos la falta de respeto por los demás y las arteras mañas para desprestigiar al compañero, el cóctel es letal.

Cuando vuelvo a casa, encuentro el libro de Epícteto (s. I d. C.) abierto por la página que lo dejé el día anterior y rescato su consejo: “Presta atención únicamente a tus verdaderas preocupaciones y da por sentado que lo que pertenece a los demás es asunto suyo y no tuyo. Si obras así, serás impermeable a la coacción y nadie te podrá retener. Serás auténticamente libre y eficaz, pues darás buen uso a tus esfuerzos en lugar de malgastarlos criticando u oponiéndote a los demás”.

Estoy convencido que la productividad se multiplicaría y podrías competir, en serio, en cualquier mercado y a cualquier nivel. Y, desde luego, construiríamos una convivencia más digna. Los aburridos podrían dedicarse a hablar de temas más constructivos y menos dañinos. Y todos les estaríamos profundamente agradecidos.

MÚSICA Y POESÍA

Asistimos ayer con satisfacción a un singular acto donde la música y la poesía se dieron naturalmente la mano. Un recital poético con acompañamiento musical al piano. Sus protagonistas, los artistas Miguel Ángel Rincón y Miguel Ángel Beltrán. El maridaje música poesía deleitó al público asistente a la Librería Hojas de Bohemia de Jerez, del Grupo Romero Caballero, que se ha convertido en un referente importante en la cultura y la literatura.


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